Domingo, 30 de enero de 2005
Retroceder no. Todo termina -no mires atrás- para volver a empezar.
Por: Yular
Sábado, 29 de enero de 2005
Adiós, Marta. He dejado mi testamento en tu blog. Nunca me ocuparé ya en olvidar, porque el olvido ha venido a instalarse en mí, como otro atributo más de mi personalidad, o de mi físico. Soy Agustín, ingeniero, profesor, y he olvidado. Nada ahora me detendrá, quiero ser una figura que avanza y resiste, impermeable. He aprendido a no amar. En caso de error, también he aprendido a desamar. He inventado el programa perfecto de adelgazamiento sentimental, sé cómo devolver un alma atormentada a su estado de reposo inicial. Quizás alguien, algún día, exponga mi caso en las escuelas de psiquiatría. Quizás alguien, algún día, bautice este método como el método RALUyular.
Por: Yular
Jueves, 27 de enero de 2005
La penúltima vez que me encuentre, retrocederé ante la duda. He trabajado para ser solo yo. Ahora casi no queda tiempo. Ella escribirá hoy sobre el efecto mariposa. Eso es ella, una mariposa que no anida en ninguna flor.
Por: Yular
Miércoles, 26 de enero de 2005
Un imposible adiós que fraguo en mis noticias. Quiero olvidar. ¿Olvido? Apenas pensar en ella y ya reconozco el camino de las lágrimas. Uno sabe cuándo y cómo arranca la marea: todo se inicia en la nuca, asciende, se siente en las sienes, en la boca, y desborda los ojos y otros conductos visibles. Ella no sabe, ni supo. No siente. Yo creía que sí, sus escritos me confundieron. Es remota y viste una armadura contra el compromiso. Nunca debí cederle mis contraseñas. Ahora cree que sabe. Lo que no sabe es que estoy cambiando mi sistema. Apenas cuatro días más y habré acabado de extirpar la mínima expresión de su ascendiente sobre mí.
Por: Yular
Martes, 25 de enero de 2005
Yacen las caricias cada vez más distantes; si despiertan las desprecio. Las miro de reojo, como si no estuvieran ni nunca hubieran estado. Cinco días han pasado desde el fin de la pasión. ¿Qué me queda? Escribo en el quirófano.
Por: Yular
Lunes, 24 de enero de 2005
Unidos todos contra el desengaño. Quiero que lo sepa el mundo. Amar es inconsecuente e irracional. Necesitaría apenas doscientas palabras para convencer al más grande activista de que amar es inútil. Sexo o mascota, pero nunca amor. Tal desconcierto ante las señales que creíamos hundidas firmemente en la tierra y que ahora se desdoblan para ofrecernos una posible mentira o verdad que apenas vislumbrábamos antes del punto de inflexión. No quiero ver esa realidad, no quiero tomar ninguna píldora roja. Quiero vivir mi desidia. Entender mis motivos. Abrazarme y sentir que me sostengo firme y capaz de amortiguar los golpes.
Por: Yular
Sábado, 22 de enero de 2005
La canción. Necesito volver a encontrar "esa" canción. Una canción triste que sonaba hipócritamente alegre.
Ah, ya está, aquí la dejo al intrépido navegante. Este blog tiene los días contados, pero algún incauto llegará y no resistirá la tentación de descargar el mp3. Cuidado. Ya no recuerdo cómo llegué a esta melodía, pero estoy convencido de que oculta algún misterioso maleficio.
Se ha ido la niebla, la niebla. Mi punto de inflexión, ella y mi futuro profesional. La niebla se va levantando.
Por: Yular
Viernes, 21 de enero de 2005
A veces atruenan silbidos en las oquedades de mis oidos. Descompresión. Desaprensión. ¿Oquedades? Necesito aire. Avanzar sin temer por la fronda de un recuerdo que mi voluntad intenta sepultar. Espero poder llegar a un final. Llegaré como fuere porque he decidido marcar yo mismo la meta, mi final, la hora en la que no seré el mismo que se proyecta desde hace once días. Nueve días más y seré otro, sano, inmune. Imagino que padeceré como tantos otros han padecido, pero tendré -cómo no- un diario en el que esparcir aristocráticamente mis alaridos.
Por: Yular
